El concepto de Dios en el judaísmo: Una exploración
Los hebreos creían en un solo Dios, que era el creador de todo․ Este Dios era invisible, eterno y omnipotente․ Los hebreos le llamaban Yahvé o Jehová․
Para los hebreos, Yahvé era un Dios personal que se preocupaba por su pueblo․ Él les había hecho promesas y les había dado leyes para que vivieran en armonía con él․
Los hebreos creían que Yahvé era un Dios justo y misericordioso․ Él castigaba a los que desobedecían sus leyes, pero también perdonaba a los que se arrepentían de sus pecados․
El concepto de Dios en el judaísmo ha evolucionado a lo largo de la historia․ Sin embargo, la idea fundamental de un solo Dios creador y gobernante del universo permanece como un elemento central de la fe judía․
El nombre de Dios en hebreo es יהוה (YHWH), que se pronuncia "Yahvé" o "Jehová"․ Este nombre es considerado sagrado por los judíos, y no se pronuncia en voz alta․
En la Biblia, Dios se refiere a sí mismo como "Yo Soy", que significa que él es el ser que siempre ha existido y siempre existirá․ Esta frase también implica que Dios es eterno, inmutable y autosuficiente․
En resumen, la divinidad según los hebreos es un Dios único, eterno, omnipotente y personal que se preocupa por su pueblo․ Él es justo, misericordioso y perdonador․
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