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Explicación de Hebreos 6:18: La Fidelidad y la Esperanza

Introducción

Hebreos 6⁚18 es un versículo poderoso que nos habla de la inmutabilidad de la promesa de Dios․ En este pasaje, el autor de Hebreos nos recuerda que Dios no puede mentir y que su palabra es firme e inmutable․ Dios ha hecho ambas cosas⁚ la promesa y el juramento․ Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta․ Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros․

La Promesa y el Juramento de Dios

En Hebreos 6⁚18, la promesa de Dios se presenta como algo inmutable, confirmada por su propio juramento․ Dios, deseando mostrar a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso un juramento para garantizar que su palabra no cambiaría․ Esto significa que Dios no solo promete algo, sino que también lo jura por sí mismo, asegurando que lo cumplirá sin falta․ La promesa y el juramento de Dios son dos realidades que nunca cambian, dos pilares inamovibles sobre los que podemos construir nuestra confianza․

La Naturaleza Inmutable de Dios

La inmutabilidad de la promesa de Dios se basa en la propia naturaleza de Dios, que es inmutable․ Dios es todopoderoso, no cambia y no puede mentir․ Estos atributos divinos son la base de la confianza que podemos tener en su promesa․ Al decir que Dios es inmutable, estamos diciendo que él no cambia de opinión ni de propósito․ Su carácter permanece constante, y por lo tanto, su palabra permanece firme․ La promesa de Dios se basa en su propia naturaleza, y por lo tanto, es tan inmutable como él mismo․

El Consuelo y la Esperanza en la Promesa

Hebreos 6⁚18 nos ofrece un consuelo profundo y una esperanza firme․ La inmutabilidad de la promesa de Dios nos asegura que podemos confiar en su palabra y en su fidelidad․ Este conocimiento nos brinda consuelo en tiempos difíciles, pues sabemos que Dios no nos abandonará ni nos dejará sin su ayuda․ La esperanza que encontramos en la promesa de Dios nos da fuerza para seguir adelante, aún en medio de las pruebas y las dificultades․ La promesa de Dios es un ancla segura para nuestra alma, un refugio en el que podemos confiar en todo momento․

Conclusión

Hebreos 6⁚18 nos recuerda que la promesa de Dios es inmutable, respaldada por su propia naturaleza y su juramento․ Esta verdad nos ofrece un consuelo y una esperanza inquebrantables, pues sabemos que Dios es fiel a su palabra y que nunca nos abandonará․ Podemos aferrarnos a su promesa con confianza, sabiendo que es una ancla segura para nuestra alma, un refugio en el que podemos encontrar paz y seguridad en medio de las pruebas y las dificultades de la vida․ La inmutabilidad de la promesa de Dios es un fundamento sólido sobre el cual podemos construir nuestra fe y nuestra esperanza․

Etiquetas: #Hebreo

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